Episodio 2 · 3 mar 2019

Crea abundancia para el mundo

La riqueza no consiste en quitarle algo a otro

3:32

Traducción y voz generadas con IA. Este episodio se ha traducido al español con inteligencia artificial y la voz es sintética, ajustada con las voces de Naval y de otros participantes. Puede haber errores de traducción o de dicción. Es una traducción no oficial: el original está en nav.al/ethical-wealth. ¿Algún problema o queja? podcast@spanishnav.al

Con NavalVídeo original ↗︎

Naval

Creo que existe la idea de que ganar dinero es malo, ¿verdad? Viene de muy atrás, de esa frase que dice que el dinero es la raíz de todos los males. La gente piensa que los banqueros nos roban el dinero. En parte es verdad, porque en buena parte del mundo hay muchísimo robo todo el tiempo.

En cierto modo, la historia del mundo es una relación de depredador y presa entre los que crean y los que se apropian. Hay gente que sale ahí fuera y crea cosas, construye cosas y trabaja duro en ellas. Y luego hay gente que llega con una espada, o una pistola, o impuestos, o capitalismo clientelar, o comunismo, o lo que sea. Hay todo tipo de métodos para robar.

Incluso en la naturaleza hay más parásitos que organismos que no lo son. Tienes un montón de parásitos dentro que viven de ti. Los mejores son simbióticos, te devuelven algo. Pero hay muchos que solo toman.

Así es como se construye cualquier sistema complejo. En lo que yo me centro es en la verdadera creación de riqueza. No se trata de quitar dinero. No se trata de quitarle algo a otro.

Se trata de crear abundancia. Obviamente, no hay un número finito de empleos, ni una cantidad finita de riqueza. Si no, seguiríamos sentados en cuevas, pensando cómo repartir los trozos de leña y algún que otro ciervo muerto. La mayor parte de la riqueza de la civilización, de hecho toda, ha sido creada.

Salió de alguna parte. La crearon las personas. La creó la tecnología. La creó la productividad.

La creó el trabajo duro. Esa idea de que es robada es el horrible juego de suma cero al que juegan quienes intentan ganar estatus. Pero la realidad es que todo el mundo puede ser rico. Lo vemos en que, en el primer mundo, prácticamente todos somos más ricos que casi cualquiera que viviera hace doscientos años.

Hace doscientos años nadie tenía antibióticos. Nadie tenía coche. Nadie tenía electricidad. Nadie tenía un iPhone.

Todo eso son inventos que nos han hecho más ricos como especie. Hoy preferiría ser pobre en un país del primer mundo antes que rico en la Francia de Luis catorce. Preferiría ser pobre hoy antes que aristócrata en aquella época. Eso es gracias a la creación de riqueza.

El motor de la tecnología es la ciencia aplicada con el fin de crear abundancia. Así que creo que, en el fondo, todo el mundo puede ser rico. Quiero que hagas este experimento mental. Imagina que todo el mundo tuviera los conocimientos de un buen ingeniero de software y de un buen ingeniero de hardware.

Que pudieras salir ahí fuera y construir robots, ordenadores y puentes, y programarlos. Pongamos que todos los seres humanos supieran hacerlo. ¿Cómo crees que sería la sociedad dentro de veinte años? Mi apuesta es que construiríamos robots, máquinas, software y hardware para hacerlo todo.

Todos viviríamos en una abundancia enorme. En esencia, estaríamos jubilados, en el sentido de que ninguno tendría que trabajar para cubrir lo básico. Tendríamos incluso enfermeras robóticas. Tendríamos hospitales gestionados por máquinas.

Tendríamos coches autónomos. Tendríamos granjas automatizadas al cien por cien. Tendríamos energía limpia. Llegados a ese punto, podríamos usar los avances tecnológicos para conseguir todo lo que quisiéramos.

Si alguien siguiera trabajando entonces, lo haría como una forma de expresar su creatividad. Trabajaría porque lleva dentro las ganas de contribuir, de construir y de diseñar cosas. No creo que el capitalismo sea malo. De hecho, el capitalismo es bueno.

Lo que pasa es que lo secuestran. Lo secuestra una mala fijación del precio de las externalidades. Lo secuestran unos rendimientos indebidos, cuando hay corrupción o cuando hay monopolios.